El fabricante checo vuelve a ser socio principal de la ronda francesa y refuerza su presencia con una flota electrificada formada por modelos 100 % eléctricos e híbridos enchufables.
Škoda Auto vuelve a situarse en el centro de la movilidad del Tour de Francia. Por 23.º año consecutivo, el fabricante checo es socio principal de la carrera ciclista más importante del mundo, una colaboración que se extenderá, además, hasta 2028 tras la renovación de su acuerdo con el organizador de la prueba, A.S.O.
En esta edición, la marca proporcionará a la organización hasta 225 vehículos electrificados, entre los que se incluyen unidades del Škoda Enyaq, 100 % eléctrico, y del Superb iV, híbrido enchufable. Estos vehículos darán servicio a las necesidades operativas de la carrera, desde labores de organización hasta funciones de apoyo y dirección en ruta.
Uno de los grandes protagonistas será el nuevo Škoda Peaq, el SUV eléctrico tope de gama de la marca, que ejercerá como ‘Coche Rojo’ del director del Tour de Francia, Christian Prudhomme, en 12 de las 21 etapas. En las nueve etapas restantes, Prudhomme utilizará un Superb iV híbrido enchufable, configurado como centro de mando móvil.
Más allá del Tour masculino
El compromiso de Škoda con el ciclismo no se limita al Tour de Francia masculino. La compañía también es socio principal del Tour de France Femmes avec Zwift por quinta vez y apoya otras grandes citas del calendario internacional, como La Vuelta, L’Étape y diferentes pruebas de ciclismo de montaña y gravel bajo el paraguas de la UCI.
Esta vinculación tiene un componente histórico para la marca, ya que Škoda nació en 1895 como fabricante de bicicletas antes de convertirse en una de las compañías automovilísticas de referencia en Europa.
